Un vestigio histórico de la conservación
El Pozo de Nieve de Campo de Criptana es una construcción tradicional que servía para almacenar y conservar nieve durante los meses de invierno, para su posterior uso en verano como refrigerante o con fines medicinales. Estas estructuras, hoy consideradas patrimonio etnográfico, eran esenciales antes de la llegada de la electricidad y representan un ingenioso método de conservación de alimentos y una práctica social ya desaparecida.
Su arquitectura, normalmente de forma cónica o cilíndrica semienterrada, está diseñada para mantener el aislamiento térmico. La visita a este pozo permite comprender las costumbres y la vida cotidiana de épocas pasadas, así como las técnicas de construcción tradicionales de la zona. Es un testimonio único de la adaptación del ser humano al medio y de la gestión de los recursos naturales.