Un monumento renacentista esencial
La Catedral de Jaén, dedicada a la Asunción de la Virgen, es una de las obras cumbres del Renacimiento español. Su imponente fachada principal, diseñada por Vandelvira, domina la plaza de Santa María y se ha convertido en un icono de la ciudad. En su interior alberga obras de arte de incalculable valor, entre las que destaca el Santo Rostro, una reliquia venerada desde hace siglos.
El edificio, declarado Bien de Interés Cultural, es también un importante centro de arte sacro y arquitectónico. Su construcción, que se prolongó durante varios siglos, muestra la evolución desde el gótico final hasta el barroco, aunque su estilo predominante es el renacentista andaluz. La catedral no es solo un lugar de culto, sino también un museo vivo que atrae a visitantes interesados en la historia y el arte.